CAMINO DE SANTIAGO

Un paso sigue al otro.
En piedra milenarias, en troncos de árbol, en paredes;
sigues la flecha amarilla.
Crees que la tierra es insignificantemente plana y la flecha amarilla nunca termina.
Un paso sigue al otro.
En la retina, se quedan a vivir: la piedra con musgo, el arco románico, el verde, ¡el verde!.
Los bosques de eucaliptos de troncos azulados, las umbrías de castaños; cruces, signos de primitivos cristianos siguiendo el Jacobeo.
Y sigue… un paso sigue al otro.
Con el tiempo suspendido en el silencio, sientes que el verdadero camino es el que ha hecho el espíritu; nunca hacia delante. Siempre al interior. Muy dentro.
Hasta tu propio centro, tu yo más profundo, tu parte más etérea.
Y sigues adelante, un paso sigue al otro …
Un camino hacia delante
y un camino hacia el interior.